Biografía

EL ARTISTA

NASEVO es el nombre de un artista, o bien, medio oculto, el nombre artístico de Ernesto Ventós, quien es por oficio un reconocido creador de esencias y por pasión un coleccionista muy particular: sordo desde la infancia, en lugar de mirar las obras de arte, mirándolas las huele.

A través de estas obras, pasamos de la vista al olfato y de éste a la dialéctica de la razón sensible a través del objeto artístico. Se trata de objetos artísticos que son, a la vez, objetos lingüísticos: un arquetipo, la nariz; una semántica, el olor-color; y un continente, los estilos y formas del arte.

Con singularidad, NASEVO lleva a la tierra las obras destiladas del conocimiento de Ventós con el espíritu del alquimista, mago y transformista.

 

OLOR DE BARRIO

Caminando por el barrio se perciben los distintos olores sopesando la influencia que estas notas tienen en los caracteres de las personas que lo habitan. Con el paso del tiempo se es cada vez más consciente de lo asociada que está la memoria con los olores de los lugares que visita, también con el tiempo que hace, la temperatura que se disfruta, la estación que impera. El día soleado huele diferente al nublado, el calor diferente al frío, el verano diferente al invierno. Y sin darnos cuenta cada situación, con su olor distinto, agradable o desagradable, fija en la memoria el recuerdo del momento vivido. Basta un solo acorde para activar el recordar.

Existen olores de barrio divertidos e inacabados, con un estilo muy especial, donde el olor a orina fresca de gato y a picante, empujado por el viento, roza las paredes y los hierros impregnándolos y mezclándose con las distintas notas que se escapan de las panaderías, las droguerías y los bares; el olor a pan, a naftalina y a alcohol que van dibujando en el aire distintas sensaciones de trazo firme y seguro, coloristas y excitantes, cargadas de vida y sensualidad como los dibujos cubistas.

 

EL COMPROMISO CON LA NATURALEZA

De los cinco sentidos con que la naturaleza ha dotado al ser humano para desenvolverse en la vida, muy probablemente la nariz sea el menos identificable y, a la vez, el de más largo alcance. Al contrario de los otros sentidos obligados a ceñirse a una proximidad temporal y espacial para poder expresarse, el olfato trasciende estas coordenadas que nos atan, tiempo y espacio. El tiempo porque el olfato es hacedor de memoria y el espacio porque supera incluso la proximidad física, es decir, el olfato nos otorga libertad para ser y para expresarnos.

El arte tiene el poder de abstraer la conciencia cotidiana del individuo, de potenciar la armonía de los sentidos y de recordar el espacio interior de las personas. Para ello, utiliza los sentidos, los más próximos como el tacto, la vista, el gusto y el oído pero también el más lejano, el olfato.

¿El planeta huele?, por supuesto que huele. Todo en la vida huele, lo que sucede es que el ser humano está tan acostumbrado al acto de oler que no es consciente de ello. Pero así como no puede dejar de respirar porque perece nunca, mientras viva, podrá prescindir del oler. El espíritu de nuestra civilización desea comprometerse con la naturaleza respetándola y conservándola, conocedor de que es el mejor legado que podemos transmitir a nuestros descendientes.