Olor de barrio

Caminando por el barrio se perciben los distintos olores sopesando la influencia que estas notas tienen en los caracteres de las personas que lo habitan. Con el paso del tiempo se es cada vez más consciente de lo asociada que está la memoria con los olores de los lugares que visita, también con el tiempo que hace, la temperatura que se disfruta, la estación que impera. El día soleado huele diferente al nublado, el calor diferente al frío, el verano diferente al invierno. Y sin darnos cuenta cada situación, con su olor distinto, agradable o desagradable, fija en la memoria el recuerdo del momento vivido. Y a pesar de que las notas son cada vez más parecidas, sin embargo los caracteres son cada vez más cambiantes.

Las notas de los barrios no tienen la variedad de colores de las notas de los establecimientos que lo componen. La identidad del barrio se corresponde a un solo tono que lo identifica y, a la vez, lo diferencia de los demás barrios, pero las tiendas que en él habitan si que ofrecen una amalgama de luz y color mezclados en su interior. Es sorprendente como el olor puede ayudar a memorizar sorprendiendo con el recuerdo. Basta un solo acorde para activar el recordar.

Existen olores de barrio divertidos e inacabados, con un estilo muy especial, donde el olor a orina fresca de gato y a picante, empujado por el viento, roza las paredes y los hierros impregnándolos y mezclándose con las distintas notas que se escapan de las panaderías, las droguerías y los bares; el olor a pan, a naftalina y a alcohol que van dibujando en el aire distintas sensaciones de trazo firme y seguro, coloristas y excitantes, cargadas de vida y sensualidad como los dibujos cubistas.

Muchas veces un barrio se erige en el centro neurálgico y punto de partida de una serie de acordes que empujan a descubrir caminando otros barrios: el abstracto, el surrealista y de cualquier otro estilo. La visualización de estas formas en apariencia estáticas, de estructuras que mueven su inercia pueden, en efecto, engendrar en la psique modelos de pensamiento de oliendo. Otro oliendo importante es no tener prisa. En general, la gente que tiene prisa pierde la vida en naderías insignificantes.